sábado, 12 de septiembre de 2009

Alina es una chica de 16 años. Es joven, lista, simpática, guapa y negra. Vive en una ciudad en la que viven personas blancas y personas negras, pero eso no significa que se lleven bien, o que se respeten, porque, de hecho, no lo hacen. Por eso la ciudad está dividida en dos partes. En una, la parte más extensa de toda la ciudad, viven los blancos. Muchos viven en el centro, el centro de los grandes rascacielos, donde muchos también trabajan. Tienen todos buenas casas, buenas familias y buenos trabajos, más o menos, pero al menos pueden ganar dinero siendo respetados. Otros viven en el campo, en las zonas rurales, en bonitos chalets, y por las mañanas van en sus bonitos coches a trabajar a la ciudad. Todos con sus vidas, respetadas.

En la otra parte de la ciudad, viven los negros, como ella. Viven en pisos, algunos ni siquiera tienen tanta suerte y tienen que vivir o en chavolas...o en la calle. Tienen trabajos más o menos buenos...pero al menos se pueden ganar la vida ganando algo de dinero, lo que no quiere decir que les respeten los blancos. Van a institutos, normales y corrientes, no privados y tan perfectos como a esos a los que van los blancos...pero al menos reciben una educación. Por las calles de su barrio hay bandas, pero hay todo tipo de chavales. Algunos conocen el mundo de las drogas...pero otros no, y seguro que también hay muchos chavales blancos que no siguen al cien por cien las normas.

Volviendo a la vida de Alina, ella vive en un barrio negro, y va a un colegio mediocre, pero al menos recibe una educación. Este verano ha sido increíble para ella. Por una vez, su familia y ella han ido a la playa, y ha conocido a muchisima gente...también a gente blanca. En la playa, como eran tantos, crearon una especie de grupo, y en él había un chico blanco con el que empezó a llevarse muy bien, muy bien...y a ella le empezó a gustar. Tenía todo lo que ella quería en un chico y era...simplemente, era EL chico. Sin darse cuenta, un día le empezó a querer de una manera distinta, no como la del amigo que había sido durante ese verano...pero el problema es que el verano siempre se acaba...y hay que volver a la normalidad, y eso incluye volver a su ciudad, a su barrio y a su colegio, y allí él no estaría, porque él era blanco y en su barrio no aceptarían a ningún chico blanco...por muy simpático que sea...

Así, Alina vuelve a su colegio, a encontrarse con todos sus amigos. Allí recibe una inesperada noticia: en su colegio han creado una nueva clase, en la que todos los alumnos serán blancos. A esa clase irán personas cuyas familias tienen problemas para pagar colegios privados, como los de la zona de los blancos. En ese momento, Alina empieza a pensar en la posibilidad de que él vaya a esa clase pero...por dios...¿qué diría la gente?



Varios meses después, Alina está en el pasillo de su colegio hablando con su amiga, Sam. Desde el primer día le vio a él en el colegio...pero tenía que verle a escondidas, porque como algún amigo suyo negro les pillara hablando juntos...malo. Pero ahora Alina ya está harta. Está más enamorada de él cada día, y ya no puede soportar tanto ocultamiento.

-Alina...¿qué te pasa? Tienes una carita...
-Es que...
-Lo mismo de ayer, de antes de ayer y de todos los días, ¿verdad?
-Sí... Ya no sé qué hacer Sam...
-Tía, no tienes que hacer nada...porque no puedes hacer nada...
-Vaya, y eso que eres mi mejor amiga , ¿eh?
-Mira, Alina...lo siento mucho. Soy tu mejor amiga y estaré aquí siempre, a tu lado, pase lo que pase, y lo sabes...
-Sí, lo sé...
-Pero en esto no hay mucha opción...
-Ya...
-Él es blanco y tú eres negra...
-Ya, ¿y?
-Alina...eso lo dices en tu cabezita, ahora, pero sabes que luego, a la hora de la verdad, sabes lo que pasaría...
-Sí, lo sé...y me fastidia un montón...sobretodo no ser más valiente...
-No se trata de ser valiente, es sólo que...
-Ya...el color de la piel, ¿eh?
-Mira, aunque suene mal...lo que está bien visto es que, si eres negra, salgas con un negro, y si eres blanca, con un blanco...así es... Aunque tú tengas ganas de salir con un blanco...las cosas son así, ojalá un día cambien pero...hoy en día...
-Ya, pero...¿sabes de qué tengo ganas?
-A ver...
-De verle un dia apoyado al lado de la puerta de su clase, estar yo en el pasillo, estar solos ahi en medio, mirarnos e ir a por el... Pero unas ganas...y besarle, para qe se acuerde bien.
-Tía...sé que tienes muchisimas ganas...pero piensa en lo que puede pasar...
-¿En lo que puede pasar?¿Si nos besamos los dos? Que todo el mundo hable. Pero sé que si pasara, en ese momento, el resto del mundo sería la menor de mis preocupaciones.
Sam sonríe al oír las palabras de su amiga, y ella sigue.
-Todo sería él, mi centro, mi fuerza. Sus ojos, su sonrisa, sus labios, su pelo, sus manos. Sería él y nada más. Sería besarle como nunca para recordarlo para siempre...
-¡Oooooooooooooooooooooh, qué bonito!
-Sentir qe no hay nada ABSOLUTAMENTE NADA en el mundo, sólo él, solo los dos
en medio de donde fuera, juntos, en un beso, aunque durara un instante, porque para mí ese momento ya sería la guinda, la perla de mi vida . Sentirle a él, su cuerpo, él y solo él, en un beso, conmigo, aunque luego tuviera que morir...sentirle a él...y por una vez ser uno. Sentirme bien, que digo bien, GENIAL, como nunca más podré sentir, protegida entre sus labios...y quizá entre sus brazos. Sólo un segundo...para hacerme vivir una vida entera. Sólo con él, sólo por y gracias a él, a ese beso, a esa persona, a él...PARA SIEMPRE

Para los que queráis saber cómo acabó todo...os alegraréis, supongo. Alina se decidió, y pensó que no iba a estar siempre siendo una cobarde, y que iba a plantarle cara a los que pensaran que salir con un blanco siendo negra estaba mal. Creyó en lo que amaba y ganó. Hoy sale con él. Llevan ya dos meses, y van para largo. Él también la quería tanto como ella a él, y, además de gustarse, eran buenos amigos, asíque Alina le pidió salir con él, con las caras de sorpresa y desagrado de todos los chavales negros del instituto y él aceptó. Al principio lo pasaron un poco mal, y ni siquiera el propio padre de Alina aceptaba que su hija estuviera con un blanco, pero poco a poco todo fue a mejor. Los chavales de la escuela les dejaron en paz, después de que Alina les dijera que eso era lo que quería, y que no iba a cambiar porque estúpidas personas vieran una diferencia demasiado grande entre distintos colores de piel, cuando en realidad, casi no existe tal diferencia. Su padre acabó aceptándole, después de comprender que era lo que Alina quería, y de comprender que él, su padre, sólo quería que su hijita fuera feliz, y lo sería con él. Así, y gracias a que Alina supo lo que quería y se enfrentó a todo lo demás sin miedo, hoy están juntos.

Harta

Harta. Harta de todo y harta de nada. Harta de tener que estar pidiendo perdón por cosas que ni siquiera he hecho. Harta de tener que justificarme siempre, pase lo que pase. Harta de verte todos los días y no ser capaz de decirte hola ni de apropiarme de un "¿qué tal?" de tu boca. Harta de tener que proteger los aspectos más importantes de mi vida segundo a segundo, minuto a minuto, sin haber hecho nada yo para que pase algo. Harta de las preocupaciones de la gente, de esas que no tienen ningún sentido, que en realidad solo son paranoias. Harta de tener que proteger y cuidar de todo a cada momento. Harta de tener que buscar SIEMPRE una explicación para todo. Harta de no saber qué quiero, cuándo lo quiero ni por qué... Harta de sentir que no tengo a nadie, que estoy sola, que desde que te fuiste sentirme bien es una novedad...
Harta de todo, harta de mucha gente y, sobretodo... HARTA DE TI.

Pero...¿sabes una cosa? Lo que más quiero, precisamente hoy es...HARTARME DE TI...