viernes, 19 de junio de 2009

Tu...

Hay veces que tienes que contarle al mundo lo que sientes, aunque no le importe. Que sientes que tienes que dejar salir todo, lo que has vivido, lo que has sentido, para que deje paso a una nueva vida. Sientes que esos recuerdos que siempre recordarás, o aquellos que lo único que quieres es que se vayan, sólo pueden seguir su camino si los cuentas, si los pones en boca de tus amigos, si los plasmas en su mente haciendolos parte de su propia historia, de su propia vida, para que cuando un día te vayas, siempre se acuerden de ti.
Hay momentos como esos que no se pueden dejar pasar, en los que puedes sincerarte completamente con cualquier persona, como no lo habías hecho nunca, dejando que, de la persona que ellos se creen que eres, salga la verdad más verdadera de todo, aunque eso no cambie demasiado las cosas.
Eso es loo que pretendo hacer hoy contigo, contarte la verdad, mi verdad, tu verdad.
Contarte que sé que probablemente no leerás esto jamás, pero que, si lo lees, sé que no vas a pensar que eres tu al que se lo dedico, por el que escribo todas y cada una de las palabras que ahora puede que estés leyendo. Contarte que desde que te conocí, llamaste mi atención y, aunque no fuera durante mucho tiempo, conseguiste meterte en mi mente, acaparar por un momento mi atención. Contarte que, aunque jamás pensé que pudiera ocurrir, un día mis ojos se fijaron en ti como no lo habían hecho nunca, y de ahí nació todo.Decirte que, desde ese momento, me enganchaste, me cautivaste, aunque tu no te dieras cuenta.
Desde ese momento, me hiciste ver cosas que no eran, creer cosas que tu no creías, sentir cosas que tu no sentías, y ver cosas que tú jamás viste. Pero no te creas que te culpo por esto, te lo agradezco. Me hiciste ver que las cosas tenían un sentido siempre, me hiciste creer en algo, me hiciste feliz incluso cuando la vida no me daba nada para estar así, me hiciste sentirme llena, sonreir, pensar que yo valía para alguien, que valía para ti.
Hiciste demasiadas cosas buenas sin nisiquiera saberlo, y eso siempre te lo agradeceré. Hacía cosas con un único propósito:tú. Y aunque sabía y sé que nunca iba a llegar a importarte tanto como quisiera, pensaba en conseguirlo, en convertirme en tu pensamiento, en tu deseo más deseado, en ser la única que pudiera aparecer en tus pensamientos, la única que pudiera conseguir ese beso tuyo, el beso más especial.
Me hiciste sentirme así, sentirme llena, creer que podía comerme el mundo y creer que podía conseguirte a ti. Me diste fuerzas para seguir incluso en los peores momentos, y, después de eso, te convertiste en mi oscuridad, porque sabía la única verdad que existía, y es que nunca quisiste nada conmigo. Te convertiste en mis sombras y provocaste que las lágrimas cayeran en pequeñas dosis por mis mejillas. Es por esto que decidí cortar por lo sano, olvidarte, y llegué a creer que podía con ello, pero sigo siendo esa niña inocente y débil de la que nunca te pudiste enamorar...Y caí en la tentación. Quisiera lo que quisiera, eras mi droga, y por mucho de que me convenciera de que tus ojos no podrían volver a sacar de los mios una tierna mirada, por mucho que quisiera que tu sonrisa no volviera a enamorar a mi corazón o que lo único que quisieran mis oidos escuchar fuera tu voz, por mucho que no quisiera...eras mi droga.
Fuiste todo, fuiste mi razón de hacer las cosas, fuiste nada o al menos intenté que lo fueras, fuiste sombras y tristeza, desesperanza, y hoy, no sé ni quien eres para mí...ni quien quiero que seas...

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