No hace falta que pienses, no digas nada. A veces lo más bonito es un silencio. No aquel cargado de tensión, de pensamientos como "que voy a decir ahora,se está aburriendo", sino de pensamientos sin límite, pensamientos que nos permiten estar en cualquier lado que queramos mientras estamos junto a cualquier persona. A veces no decir nada es lo máximo que puedes decir. A veces transmites más seguridad si no salen palabras de tu boca. Pero, cuando lo único que necesitas de una persona es oír una palabra, una siemple palabra como "lo siento" cuando pierdes a alguien, cualquier silencio es dañino, horroroso, abismal. En esos momentos en los que solo pides una palabra, en los que ya ni te importa que sea o no la palabra exacta que quieres oir y lo único que quieres es oir una palabra, en esos momentos, es cuando te das cuenta de lo solo que puedes estar en el mundo. Piensas que nadie te entiende cuando ni siquiera la amiga del alma que siempre te preguntaba acerca de la persona querida que has perdido, esa amiga que pensabas que cuando ocurriera algo malo iba a tener esa palabra en la boca, no la dice, a pesar de que la dejas el tiempo y espacio suficientes para que pueda pensarla, acariciarla con la boca y decírtela. Pero cuando no la olles, cuando la escuchas de la persona que últimamente no había estado en ningún momento a las buenas, que se había dedicado siempre a resaltar las cosas malas que te pasaban, esa persona que nunca creerías que sería capaz de apoyarte de semejante manera, que cuando la dice te sorprendes, piensas en tu ignorancia. En que has convivido más de diez malditos años creyéndote las mentiras de una maldita piedra, porque eso es exactamente lo que es esa persona a la que tu consideraste tu amiga, pero que está ahí, enfrente, inmóvil, viendo cómo las lágrimas caen por tus mejillas doloridas de tanto llorar, viendo que no puedes pensar en nada que te haga sentir mejor. Piensas en que te has tragado todo lo que te dijo que pensaba en su momento, en que te lo has tragado porque eres una ignorante que, sabiendo que si le dejabas las cosas claras a esa persona, te quedarías sola en este mundo, que nadie te querría, y sabes que no la ponías los puntos sobre las íes por el simple hecho de que eras demasiado buena, y te daba demasiado miedo enfrentarte a ella...
Pero hoy, cuando ves que te has ido separando de ella poco a poco, cuando ves que ella tiene en este momento el miedo a quedarse sola, ese miedo que tú tuviste, cuando ves que ella es más indefensa de lo que nunca lo había sido y cuando ves que necesita a alguien a su lado, que no puede dar más de tres pasos sin detenerse y esperar a los demás, cuando ves esto, aún así, sigues sin dejarla las cosas claras, sin decirla que sabes que todo cuanto te dijo algún día era mentira, y que muchas cosas que dice hoy también lo son, y que se las inventa solo por quedar bien, sin decirla que es una maldita piedra que ni siquiera es capaz de apoyarte al cien por cien en el momento más duro de tu vida, sin decirla que ahora tú eres mucho más que ella y puedes valerte por tí misma, que no eres ni un perrito faldero a la espera de su dueño ni el bufón de la corte que se moriría por oir un segundo de la risa de los que supuestamente se rien con ella aunque en realidad se rien de ella, que por muchas mentiras que ella intentara contarte y tantos inventos que creara en su imaginación no te has tragado ninguno, y no has caido en su red, a pesar de todo lo que te ha hecho, y teniendo la oportunidad, no se lo dices, sino que esperas, a tu aire, sabiendo todo lo que ha pasado pero manteniendote al margen an algunos sentidos y dejando que vaya por su parte, por su propio camino hasta que llegue alguien que, como tú, se canse de tantas mentiras, y desmorone su vida, como ella desmoronó tu infancia con su red de mentiras...
viernes, 12 de junio de 2009
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